|
| |
Un verano «superguay» para conciliar en La Zubia
|
|
|
|
|
 |
|
Una treintena de niños y niñas se han beneficiado este verano del Programa de Corresponsabilidad de La Zubia, una iniciativa que ayuda a las familias a conciliar durante las vacaciones escolares y que, a juzgar por sus protagonistas, es bastante divertida.

«Superguay». Paula no necesita muchas más palabras para explicar cómo lo ha pasado este verano en la ludoteca.
A Christian, de todas las propuestas y actividades en las que ha participado, lo que más le ha gustado es la piscina. Rocío se queda con la granja escuela y también con el Parque de las Ciencias. Yasmina comparte entusiasmo por la granja. Y Ana Luna enumera «muchas cosas»: ir al parque, jugar y pintar con tiza. Con un detalle importante: los dibujos «todavía no se han borrado».


Son algunas de las respuestas que ofrecen cuando, preguntados por la periodista que firma estas líneas sobre qué ha sido lo mejor de estas semanas, explican también, de la forma más sencilla, qué ocurre cada mañana en la ludoteca de verano de La Zubia.
Este año, tal y como explican las monitoras Mónica Alcalde Molina y Carmen Rodríguez Ruiz, que comparten estas semanas de trabajo con el profe Carlos, el programa ha incorporado nuevas actividades, entre ellas las visitas al Parque de las Ciencias y a la granja escuela, además de ampliar su horario de 9.00 a 14.00 horas.

Jugar, convivir y aprender juntos
Porque detrás de la piscina, las excursiones, los juegos y las actividades hay algo más. La convivencia diaria también lleva a organizarse. Y, a veces, son los propios niños y niñas quienes encuentran la manera de hacerlo. Hasta para pasar lista. Parecen enorgullecerse cuando explican que han alcanzado un consenso y han establecido sus turnos para hacerlo. Una responsabilidad más que han incorporado con bastante naturalidad a la rutina de cada mañana.

También forma parte del grupo Santi, un niño que no utiliza lenguaje oral y que participa en la actividad cotidiana de la ludoteca. A propósito de la integración de Santi, las monitoras hacen referencia al aula TEA y explican que cuentan con una libreta de pictogramas que les permite facilitar la comunicación y anticiparle algunas de las actividades.
Pero quizá lo más significativo sea la normalidad con la que hablan de su participación en el grupo.
«¿Cómo lleva todo este ruido?», preguntamos.
«Muy bien».
Mientras, él sigue jugando.

Seguramente, la inclusión, cuando es de verdad, probablemente se parezca bastante a eso.
Y, en el transcurso del verano, también la actualidad se coló en la ludoteca. Durante el Mundial, los niños y niñas disfrutaron de lo lindo, vistiéndose y pintándose para animar a La Roja. Una selección a la que, visto el resultado final, no le vino nada mal el apoyo desde La Zubia, proclamándose campeona del mundo.


Cuando conciliar también significa disfrutar
El Programa de Corresponsabilidad permite ofrecer durante las vacaciones escolares un recurso para facilitar la conciliación de las familias. Para los niños y niñas que participan, sin embargo, la explicación es bastante menos complicada.
Es piscina. Parque de las Ciencias. Granja escuela. Juegos. Parque. Tizas que se resisten a desaparecer.
Y también las «seños» Mónica y Carmen y el profe Carlos.



Antes de cerrar la entrevista, queda una última pregunta. A Paula, para ser más exacta.
—¿Vas a volver?
«Ya veremos».

Tampoco es cuestión de pedirle que haga ya planes para el próximo verano.
Un reportaje de Raquel Paiz
|
|
|
|
|
|
|