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Dori Romera: «Mujer creadora nace de la necesidad de parar, mirar y volver a una misma»
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Con la exposición «Mujer creadora», Dori Romera presenta en el Centro de Igualdad Carmen Jiménez de La Zubia una selección de imágenes centradas en la experiencia femenina, la creación y la necesidad de recuperar espacios de calma en medio de una vida acelerada. La muestra reúne retratos de mujeres, que han mudado o están mudando la piel, en distintos momentos vitales; convirtiendo la fotografía en una forma de observación, acompañamiento y escucha. Charlamos con la autora.

¿Qué significa ser mujer y creadora hoy?
Para mí significa mucho. Todo en realidad. Porque las mujeres tenemos una enorme capacidad de creación y de transformación. No hablo solo de crear vida, que también, sino de crear desde muchos otros lugares: desde el cuidado, desde la ternura, desde la mirada o desde la intuición. Creo que esas cualidades han quedado ocultas en una sociedad muy acelerada.
Con los años, me he dado cuenta de que nos dejamos muy poco espacio para nosotras mismas. Vamos demasiado rápido, funcionando por inercia, sin tiempo para parar o sentir. Y para crear de verdad hace falta precisamente eso: tiempo, silencio y contemplación. Ese ha sido siempre el foco de mi trabajo.
¿Cree que existe una mirada femenina en la fotografía o prefiere hablar de experiencias diversas?
No lo he reflexionado en términos teóricos, pero sí sé que mi mirada es muy visceral y muy entrañable (que nace de las entrañas). A mí me interesa más lo que la persona tiene dentro que la técnica en sí misma. La técnica me gusta, pero no es lo principal.
Siempre he trabajado bajo mi prisma y mi forma de estar y entender el mundo. No trabajo pensando en normas, sino en lo que siento en cada momento. En mi caso, hay una mirada muy vinculada a lo sensible, a la vulnerabilidad y a lo que aparece cuando alguien se relaja y deja de funcionar en piloto automático. Justo ahí es donde puedo captar la esencia.

¿Cómo nace esta colección?
La colección no nació con la intención de convertirse en una exposición. Es un trabajo que venía desarrollando desde hace tiempo, de forma natural, a partir de encuentros con distintas mujeres y sin un objetivo expositivo previo.
La oportunidad de reunir ese trabajo en una muestra llegó después, a partir de la invitación de la corporación municipal de La Zubia, en una clara y decidida apuesta por visibilizar el trabajo de las mujeres creadoras. Fue entonces cuando ese recorrido, que ya tenía coherencia por sí mismo, encontró una forma concreta de presentarse públicamente bajo el título «Mujer creadora».
En estas imágenes hay una fuerte conexión entre mujer, naturaleza y transformación. ¿Cómo ha sido ese proceso?
Me di cuenta de que cuando sacaba a las mujeres de su entorno habitual y las llevaba a la naturaleza, algo cambiaba. En espacios abiertos, con tierra o con agua, el sistema nervioso se relaja y aparece otra actitud.
Generalmente, esas sesiones fotográficas se convertían en profundas conversaciones. Íbamos paseando, hablando, entrando en calma. Y desde ahí surgían las imágenes.
Con el tiempo, al seleccionar las fotografías, vi algo que no había planteado de forma consciente: muchas de esas mujeres estaban atravesando procesos de cambio importantes. Algunas habían vivido rupturas, otras enfermedades, otras estaban en la maternidad o replanteándose su vida. En muchas había una transformación, una especie de muda de piel.
¿Qué busca cuando fotografía a una mujer?
Busco la esencia. Lo que tiene dentro. Me interesa ese momento en el que deja de posar y empieza a estar. Ahí es donde aparece lo más verdadero.
También veo muchas veces la exigencia que tenemos las mujeres, la necesidad de llegar a todo. Frente a eso, intento generar un espacio distinto, íntimo, más tranquilo, donde pueda aparecer otra forma de estar.
¿Fotografiar es una forma de mirar hacia fuera o también hacia dentro?
También hacia dentro. A través de la fotografía me he ido conociendo mejor. Cuando fotografío a otras mujeres, muchas veces me estoy viendo reflejada en ellas.
Hay algo muy compartido en ese proceso. Se hablan cosas, se abren espacios, y ambas nos llevamos algo. Por eso, en cierto modo, hay una dimensión de acompañamiento en lo que hago.
¿Qué significa para usted exponer en el Centro de Igualdad Carmen Jiménez de La Zubia?
Ha sido algo muy especial. Al principio no era del todo consciente, pero después entendí que este trabajo encajaba muy bien en un espacio así, donde la igualdad y las mujeres están presentes como fuente de inspiración.
Llevo muchos años observando a la mujer y observándome a mí misma, y esta exposición recoge ese recorrido. Además, creo que aporta una mirada pausada, sensible y tranquila dentro de todo lo que se mueve en torno a la igualdad.
¿Ayudan iniciativas como esta a visibilizar el talento femenino?
Sin duda. Y, además, son muy necesarias. Muchas veces el trabajo está ahí, pero hace falta que alguien lo vea y le dé espacio. También permiten que aparezcan miradas distintas. No todas las mujeres sentimos igual ni creamos igual, y eso es precisamente lo que enriquece estos espacios.
¿Qué papel desempeña el arte en la construcción de una sociedad más igualitaria?
El arte puede aportar mucho porque conecta directamente con la emoción. En fotografía, la imagen llega de forma inmediata.
En mi caso, intento que esa llegada sea desde la calma. No busco generar más ruido, sino ofrecer algo sencillo, que permita parar y sentir. Desde ahí también se puede transformar la mirada.
¿Has encontrado barreras en tu trayectoria por el hecho de ser mujer?
He intentado siempre moverme con libertad y ser fiel a mi manera de hacer las cosas. No he vivido mi trabajo desde la limitación, sino desde la autenticidad. Desde muy joven, tuve claro que no quería que nadie me dijera quién tenía que ser. He cambiado, he probado, me he equivocado, pero siempre intentando mantener esa libertad.
Tras «Mujer creadora», ¿hacia dónde irá su trabajo?
Creo que el siguiente paso tiene que ver con volver a una misma. Si esta exposición habla de la mujer creadora, el siguiente proyecto implicará «Volver a mí».
Al final, la vida tiene mucho de eso: de perderse, de atravesar etapas y de ir regresando a la propia esencia. Ahora estoy en ese punto, y seguramente ese será también el lugar desde el que nazca lo próximo.
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